Las lentillas y el embarazo

Las lentillas y el embarazo

La vista durante el embarazo

En algún momento, todas las embarazadas que usan lentillas a diario se preguntan si pueden seguir llevándolas durante el embarazo. En internet encontramos opiniones contradictorias entre ellas. En este artículo te explicamos la verdad sobre las lentillas en el embarazo.

Si éste es tu primer bebé estarás notando que tu cuerpo sufre muchos cambios hormonales. Durante este periodo los ojos de cada mujer reaccionan de una manera diferente y no existe una fórmula general para dar consejos. Debido a que la córnea y la película lagrimal de la mujer puede cambiar durante el embarazo, puede que sientas molestias con tus lentillas. Puede que manifiestes una leve intolerancia a las lentillas, por ello no debes llevarlas más de lo imprescindible, y si te molestan debes cambiarlas por las gafas. Aunque no te sientas cómoda, será mejor que arriesgar tus ojos.

En los últimos meses

Al final del embarazo se altera la cantidad de flujo lagrimal debido a que cambia tu equilibrio hormonal. Él es el responsable de proteger tus ojos y de ayudar a quitar la suciedad que pueda acumularse. En combinación con las lentes de contacto este hecho puede causar efectos secundarios desagradables. Si te encantan los paseos en coche, deberías evitar dejar abiertos los cristales laterales cuando veas que aparecen los primeros signos de enrojecimiento, irritación o picazón.

En el paritorio

Aunque hayas utilizado lentillas durante tu embarazo, en el parto es recomendable que no las utilices. Unas gafas de ver serán mucho más seguras para ti y tu vista. El motivo es que, aunque tu parto evolucione de forma normal, puede que en algún momento tengan que anestesiarte de forma urgente para una cesárea. Si esto ocurre, podrías tener úlceras corneales en tus ojos si llevases lentillas. Es mejor que te lleves un pequeño neceser con las gafas y el recipiente de las lentes de contacto.

Observa tu cuerpo

No se trata de perder la cabeza. A lo largo de los últimos 9 meses has aprendido a escuchar tu cuerpo y estás más que preparada para observar y avaluar cómo tu cuerpo responde a las lentes de contacto. Si quieres asegurarte no tener problemas con las lentillas es mejor que lleves gafas. Después del nacimiento, por lo general vuelve la normalidad también para tus ojos y puedes volver a usar lentillas.

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