sexo en el embarazo

El sexo en el embarazo

Hay muchas dudas sobre si las relaciones sexuales durante el embarazo pueden perjudicar al bebé. Pues a menos que tu médico te lo prohíba expresamente por alguna razón, tener sexo durante el embarazo es recomendable para ti y para tu bebé.

Desmentir rumores

De boca en boca y ahora todavía más a través de Internet circulan todo tipo de leyendas acerca de hacer el amor durante el embarazo, lo cierto es que siempre que no lo hagas agresiva ni bruscamente puedes disfrutar con casi total normalidad de las relaciones sexuales durante todo el embarazo.

Ante todo, durante el sexo tienes que procurar evitar las posiciones que presionen el vientre como la del misionero. Sin embargo, hay una gran cantidad de posturas con las que tu barriga permanecerá intacta. Te puedes recostar de costado o colocarte encima de tu pareja, por ejemplo. No hay que olvidar que las relaciones sexuales no sólo abarcan la penetración, por lo que si te resulta incómoda puedes recurrir a otros métodos, como la masturbación y las caricias.

El sexo brusco puede generar molestias en la vagina porque el útero y el vientre tienen mayor tamaño de lo normal. Para evitarlas, es importante que controléis el ritmo y la fuerza de la relación íntima con el objetivo de no perjudicar al feto involuntariamente.

Así que no te preocupes, el sexo durante el embarazo es perfectamente seguro en la mayoría de los casos, a menos que tu médico te diga lo contrario.

Los cambios de tu cuerpo

Tener más o menos ganas de hacer el amor durante el periodo gestacional depende de cada mujer y de la etapa del embarazo en la que se encuentre. Se han realizado numerosos estudios al respecto que dicen que durante el primer trimestre gestacional más de la mitad de las mujeres experimentan un descenso de su apetito sexual debido a los cambios físicos que experimentan: a las náuseas, los mareos o fatigas. También influye el estrés psicológico, es decir, el miedo consciente o inconsciente de lo que supone dar lugar a una nueva vida.

A partir del cuarto mes de gestación la situación cambia. Tu cuerpo ya se ha acostumbrado al embarazo. En este momento es cuando se multiplica tu lívido. Desde el cuarto y hasta el sexto o séptimo mes te excitas con más facilidad y rapidez. Aumenta el volumen de los labios mayores y menores y también la lubricidad de la vagina durante el coito, por lo cual el acto sexual es mucho más placentero, alcanzando en ocasiones el multiorgasmo.

Tu feminidad es también más pronunciada en este período, tiene los senos más grandes y curvas más femeninas. El flujo de sangre es más fuerte en los órganos de la pelvis y el aumento del nivel hormonal aumenta el deseo y te permite disfrutar del sexo más intensamente. Pero esta etapa, en la que ya sientes el bebé, es la que vas a tener más dudas.

¿Puedo dañar al pequeño?, ¿Las contracciones del orgasmo son demasiado para el bebé?, ¿Hay riesgo para que el bebé nazca prematuramente?

Esta incertidumbre puede hacer que sientas menos deseo sexual y prefieras prescindir de él. Pero no te preocupes. Tu niño está perfectamente amortiguado por el líquido amniótico y anatómicamente es absolutamente imposible, que el pene llegue al bebé. También puedes excluir el riesgo de infección pues el cuello uterino está cerrado.

Del sexto mes hasta el final la mayoría de las parejas continúan con su vida sexual normal. A otras, la ansiedad y la incomodidad del tamaño que ya alcanza el bebé impide que disfruten del sexo. Sin embargo, en esta etapa es cuando el orgasmo resulta más beneficioso para madre e hijo.

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