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Empieza la guardería: claves para padres primerizos

Cómo empezar la guardería con buen pie

Comenzar en la guardería supone una gran transformación en la dinámica familiar, no solo para el niño sino también para los padres. De hecho, a menudo tanto los padres como el pequeño se angustian por la separación y la incertidumbre que provoca este cambio. Sin embargo, para lograr que todo fluya de la mejor manera posible y que el pequeño se adapte rápidamente a la guardería, es importante que los padres tomen algunas medidas.

¿Es recomendable acompañar al niño?

Muchas personas piensan que una separación rápida es lo mejor para que el niño se acostumbre a la guardería. Sin embargo, esta regla se puede aplicar en la edad escolar pero no es la alternativa más conveniente cuando el niño aún es pequeño. De hecho, no se recomienda que los padres se marchen a hurtadillas, cuando el niño está distraído, porque este podría interpretar la situación como un abandono. En vez de eso, haz de la despedida un ritual agradable.

Si notas que el niño está muy angustiado y la guardería lo permite, lo más conveniente es que le acompañes. Así la transición será más fácil y menos brusca para todos. A medida que se vaya adaptando y comprenda que se trata de un lugar seguro y divertido, irás pasando menos tiempo con él, hasta que llegue el momento en que puedas dejarlo sin preocupaciones.

También se recomienda adoptar un horario flexible durante los primeros días. Al principio le puedes llevar por una o dos horas, solo para que vaya conociendo al personal y se vaya familiarizando con el lugar. No olvides que se trata de un sitio nuevo, con personas desconocidas y reglas diferentes, así que hay que armarse de paciencia.

El sentimiento de culpa es un mal consejero

En muchas ocasiones los padres experimentan un sentimiento de culpa porque deben dejar a su pequeño y no pueden pasar todo el tiempo que desearían con él. Esta sensación es completamente normal pero lo mejor es superarla cuanto antes pues solo genera angustia y tensión, sentimientos que el niño capta y amplifica.

Para evitar el sentimiento de culpa es aconsejable que te tomes tu tiempo antes de elegir la guardería, así estarás segura de que has tomado la mejor decisión. Una vez que el niño comience, mantén una comunicación fluida con el centro para saber cómo se comporta, si sigue los horarios de sueño y comida y cómo se relaciona con sus coetáneos.

Cinco consejos para facilitar la adaptación del niño

  1. Prepáralo para lo que encontrará. Lo ideal es que algunos días antes de comenzar en la guardería, le expliques que irá a un lugar donde habrá otros niños con los que podrá jugar y personas adultas que le cuidarán. También es recomendable que le lleves a visitar el centro antes del primer día, así al menos se irá familiarizando con el sitio. 
  2. Permítele llevar el biberón o ese juguete especial. Estos objetos son “elementos de transición” que sirven para darle seguridad en un entorno nuevo ya que los vincula a su hogar y a la familia, lo cual le hace sentir más tranquilo y relajado.
  3. Adapta sus horarios con antelación. En aras de hacer que el cambio sea menos drástico, es conveniente que te informes sobre los horarios de vida que sigue la guardería y que vayas adaptando al niño a estos. Se recomienda hacerlo al menos dos semanas antes del ingreso a la guardería.
  4. Transmítele seguridad y positividad. Los niños son muy buenos captando las emociones de los adultos, sobre todo los estados emocionales de los padres. Por tanto, es importante que le transmitas confianza y alegría. Que conviertas el momento de llevarlo y recogerlo de la guardería en un ritual agradable para todos.
  5. Mantente firme en la decisión. Algunos niños lloran cuando los padres se van pero esto no es motivo para dar marcha atrás en la decisión de dejarle en la guardería. Si notas que cuando le recoges está de mejor humor, entonces no tendrás que preocuparte. No obstante, si el llanto y la angustia se prolongan durante mucho tiempo, es recomendable acudir a un psicólogo ya que podría estar en curso un trastorno de adaptación.

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