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El primer día de guardería

Cómo afrontar su primer día de guardería

La mayoría de los padres visitan con antelación la guardería a la que asistirá su hijo y conocen a la cuidadora y las actividades que se realizan en el centro. Sin embargo, ni siquiera así es fácil deshacerse de ese sentimiento de aprehensión. Y es que, al fin y al cabo, se trata de la primera separación en toda regla, tanto para el niño como para los padres.

Sin embargo, el primer día de guardería no tiene por qué ser traumático ni angustiante. De hecho, de esta forma solo lograrás transmitirle esas emociones negativas a tu hijo.

Si manejas todos los detalles con cuidado, ese día puede ser memorable porque marca el primer paso de tu hijo hacia la independencia.

¿Cómo enfrentar el cambio?

1.     Establece en casa algunas rutinas para que el niño se vaya adaptando al cambio. La guardería representa un cambio en los hábitos del pequeño ya que encontrará nuevas reglas que debe seguir. En aras de lograr que la transformación sea lo menos brusca posible, se recomienda que vayas cambiando algunas rutinas en casa los días antes de su ingreso a la guardería para hacerlas coincidir con los horarios del centro.

2.     Pon en práctica algunas separaciones graduales. Por lo general, a los niños pequeños les cuesta separarse de sus padres porque al quedarse solos se sienten inseguros y desprotegidos. Algunos incluso llegan a desarrollar lo que se conoce como ansiedad de separación, un problema que puede aparecer incluso a los seis años. Para evitar estas dificultades, es conveniente que vayas practicando algunas separaciones graduales semanas antes de que comience en la guardería. Por ejemplo, puedes dejarlo algunas horas con los abuelos o con una amiga. De esta forma el niño comprenderá que no le pasará nada aunque no estés a su lado.

3.     Muestra confianza delante del niño. Los niños reconocen con facilidad cuando sus padres están asustados, ansiosos o tristes. A veces es suficiente un suspiro o un abrazo inseguro para transmitir esas emociones. Por eso, el primer día de guardería debes mostrarte confiada, tranquila y serena. De esta forma le estarás transmitiendo el mensaje de que todo está bien y que le dejarás en un sitio seguro.

4.     Mantén la calma por la mañana. Algunas personas tienen la costumbre de levantarse contrarreloj y correr durante esos primeros minutos de la jornada ya que apenas les alcanza el tiempo. Sin embargo, de esta forma no solo comienzas mal el día, añadiéndole una buena cuota de estrés, sino que también le transmites esa ansiedad al pequeño. Es conveniente que al menos el primer día de guardería dejes todas las cosas preparadas la noche antes y te levantes con tiempo para que puedas preparar a tu hijo con calma y hacer de ese día una jornada especial.

5.     Despídete del niño antes de dejarlo en la guardería. Si notas que el niño está preparado para quedarse solo desde el primer día, no te escabullas porque podría interpretar este comportamiento como un abandono en toda regla y sentirse mal por ello. Lo más recomendable, tanto para ti como para el pequeño, es una despedida corta y decidida. Dile que le quieres y te vas pero que muy pronto regresarás a buscarle.

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