Las rabietas y la frustración en el bebé de 16 meses

Las rabietas y la frustración en el bebé de 16 meses

Comportamiento en los bebés de 16 meses

El bebé de 16 meses aún no es capaz de terminar muchas de las acciones que comienza y esto hace que se sienta frustrado. En esta etapa sus conocimientos y comprensión del mundo suelen sobrepasar lo que sus habilidades motoras le permiten hacer, por lo que el bebé se desespera y expresa esta ira a través de las rabietas.

Cuando te percates de que tu hijo se ha enfadado porque no logra llevar a cabo una acción, es mejor no reñirle porque esa reacción posiblemenete sólo servirá para alterarle aún más. Por tanto, intenta ayudarle para que pueda concluir la tarea, puesto que puede ser suficiente para que se calme.

Además, ten en cuenta que aunque tu hijo quiera, le resulta difícil controlar sus emociones.

El área para el manejo de las emociones y el comportamiento se encuentra en la zona prefrontal del cerebro, que en esta época aún no ha madurado lo suficiente. Por eso el bebé se expresará en el mismo momento en que experimente y por eso te resultará tan difícil calmarlo. Sólo tendrás que armarte de paciencia.

Las rabietas para conseguir lo que desea

A esta edad algunos niños ya son capaces de comprender que con las rabietas pueden lograr lo que desean.

Entonces comienza la manipulación.

Si te percatas de que tu hijo actúa de esta forma, es mejor ponerle coto a su comportamiento de manera inmediata.

¿Qué hacer?

  1. Mantente firme en tu decisión y explícale de manera muy sencilla por qué no puede obtener lo que desea. Así comprenderá que con este tipo de comportamiento no puede lograr lo que quiere.
     
  2. Dale una alternativa. Si no puedes complacer sus deseos, dale una opción alternativa que también le resulte interesante. Recuerda que no estás educando a un soldado y tú no eres un general del ejército. Bríndale un poco de libertad.
     
  3. Cambia el escenario. A menudo, cuando lo tomas en brazos y vas a otra habitación o sales al jardín, el niño se calma. Es una estrategia muy sencilla que vale la pena probar.
     
  4. No te alteres. Si te enfadas sólo lograrás consolidar este comportamiento. Además, recuerda que tú eres un modelo para tu hijo, así que, si no sabes controlar tus emociones, ¿cómo pretendes que él lo haga?
     
  5. Deja que se desahogue. En ocasiones los niños necesitan darle rienda suelta a sus sentimientos. Siempre que no se haga daño, puedes hacer caso omiso de la rabieta y esperar a que se calme solo.

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