Cómo bañar un bebé de menos de un año

El baño del bebé el primer año de vida

Cómo bañar un bebé de menos de un año

La piel de un bebé es cinco veces más fina que la de un adulto, lo cual significa que es muy sensible. Por eso, el sudor y las bacterias también actúan como una capa protectora contra las agresiones del medio. Al bañar al bebé, eliminamos esa capa y dejamos su piel más expuesta, razón por la cual muchos especialistas recomiendan no bañarlo a diario. Así contribuimos a mantener la protección natural de su piel contra los agentes nocivos del medio.

De hecho, lo ideal es bañar al bebé de 2 a 3 veces a la semana, no más de diez minutos cada vez, al menos hasta que cumpla el primer año.

Sigue estos consejos para cuidar la piel de tu bebé

Sin embargo, aunque no sea necesario bañar al bebé a diario, existen algunas partes del cuerpo que no se deben descuidar, como la zona del pañal, las axilas y el cuello. Por tanto, aunque no le bañes todos los días, es conveniente que utilices una toalla húmeda para limpiar estas zonas y que después las seques concienzudamente, poniendo énfasis especial en los pliegues de la piel, que es donde más se acumula la humedad.

Siete pasos imprescindibles para bañar al bebé

  1. Previsión ante todo. Para bañar a tu bebé necesitarás diferentes artículos: jabón o gel de baño (preferentemente neutro), una esponja suave, una toalla, un pañal y la ropa que le pondrás al terminar. Es importante que tengas todos estos artículos a mano porque de esta forma no tendrás que apartar tu atención del bebé. Recuerda que unos segundos son suficientes para que ocurra un accidente.
  2. Prepara la bañeraLo ideal es que utilices una bañera para bebés ya que, además de ser muy cómoda, reduce el riesgo de que se produzca un accidente. No obstante, nunca debes llenar la bañera de agua, unos 5 o 7 centímetros bastarán, siempre de agua tibia. Un truco para saber si el agua tiene la temperatura adecuada consiste en introducir el codo o el interior de la muñeca, que son zonas más sensibles que la mano.
  3. Ropa fuera. Justo antes de comenzar el baño, desviste al bebé. Es conveniente que lo hagas rápido, así evitas que se resfríe o que se sienta incómodo. Mientras lo haces, puedes cantarle una canción, sobre todo si tu pequeño no es muy amante de la hora del baño, así se sentirá más relajado y evitarás que llore.
  4. Sumerge al bebé en la bañera. Una vez que le hayas quitado la ropa, no lo sumerjas de forma brusca en el agua porque podría asustarse y crearías una asociación negativa con el momento del baño. Por consiguiente, sumérgelo poco a poco, sosteniéndolo con una mano, mientras con la otra le vas mojando, de manera suave y delicada, como si le estuvieras acariciando.
  5. Enjabona delicadamente. Cuando hayas mojado todo el cuerpo del bebé, puedes comenzar a enjabonarlo. Empieza por las extremidades y el abdomen y deja para el final el cuello y la cabeza. En vez de pasar el jabón directamente sobre su piel, haz una enjabonadura y utiliza una esponja suave. Debes prestar atención especial al rostro para evitar que el jabón le irrite los ojos o la nariz.
  6. Enjagua bien. Una vez que hayas terminado de enjabonar al bebé, deberás enjuagarlo. Utiliza la mano libre para rociarle agua por todo el cuerpo. Cuando le toque el turno a la cara, en vez de tirarle agua, puedes pasarle la mano ligeramente, así evitarás que le entre agua en los ojos o la nariz.
  7. Seca cuidadosamente. Ha llegado el momento de secar meticulosamente a tu pequeño. Utiliza una toalla muy fina, seca primero su torso y luego las extremidades. Detente en la zona del cuello, las axilas y la ingle, así como alrededor del cordón umbilical si aún no se ha caído. Cuando esté bien seco, puedes ponerle el pañal y vestirlo