consejos para cuidar la piel de tu bebé

10 consejos para cuidar la piel de tu bebé

Cómo cuidar la piel del bebé

La piel de los bebés es extremadamente sensible al tacto y a la temperatura pues, a diferencia de la piel de los adultos, es diez veces más fina. De hecho, se suele secar con mayor facilidad, es más propensa a las irritaciones y es más sensible a las agresiones del medio ambiente, como el frío, el calor o el aire. Por eso, la piel del bebé necesita cuidados especiales, sobre todo durante los primeros tres años de vida.

¿Cómo proteger la piel del bebé?

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1.   Aprende a preparar el baño. El baño del bebé es uno de los momentos durante el cual queda más expuesta la piel del bebé, sobre todo si no tomas las precauciones pertinentes. Debes tener en cuenta algunos detalles, como el hecho de que el agua no debe superar los 37˚C, que suele ser la temperatura corporal del bebé, y usar una esponja muy suave que no dañe su piel. Mira estas excelentes bañeras para bebés

2.   Evita los baños demasiado prolongados. Los baños demasiado largos no son buenos para la piel, mucho menos para la de los bebés. La razón es muy sencilla: el cuerpo del bebé tiende a enfriarse con facilidad. Por tanto, intenta que los baños sean rápidos.

3.    Seca bien después de cada baño. La humedad es fatal para la piel del bebé porque favorece la proliferación de hongos. Por consiguiente, después del baño debes secarlo minuciosamente, prestando una atención especial a los pliegues de las piernas y el cuello. Será mejor que utilices una toalla o un paño suave y le des ligeros toquecitos, en vez de frotarlo ya que así irritarías la piel.

4.   Utiliza productos infantiles testados dermatológicamente. La piel del bebé es muy sensible a las sustancias químicas y suele irritarse con facilidad. Por eso debes usar productos de higiene diseñados exclusivamente para bebés, hipoalergénicos y con un pH neutro que respete la acidez de su piel. También es importante que esos productos hayan sido testados dermatológicamente ya que así evitarás cualquier alergia o irritación.

5.   Hidrata su piel con regularidad. La piel de los bebés se seca con gran facilidad por lo que es recomendable que la hidrates con frecuencia. Recurre a una crema infantil muy suave, que tenga un pH neutro y sin olor. Puedes aplicarla dos veces al día o después del baño.

6.    Cambia el pañal con frecuencia. La orina y las heces que se acumulan en el pañal del bebé suelen irritar la piel de esta zona e incluso puede provocar infecciones cutáneas. Los expertos recomiendan que se cambie el pañal con frecuencia, sobre todo cuando está sucio. Cuando lo hagas, puedes emplear una toalla húmeda o un jabón neutro para limpiar la zona y eliminar los restos de suciedad. Recuerda que los movimientos deben ser de adelante hacia atrás para evitar las infecciones del tracto urinario.

7.    Utiliza crema protectora para la zona del pañal. Una vez que hayas limpiado la zona del pañal, seca con cuidado toda el área antes de colocar una crema protectora. Su principal objetivo es crear una barrera antibacteriana que prevenga las irritaciones, las alergias y las infecciones.

8.     Protege al bebé del frío, el sol y el calor. La piel de los bebés es muy frágil por lo que no se debe exponer demasiado a las inclemencias del tiempo. Además de usar la ropa adecuada, puedes recurrir a una crema de protección solar, que debes aplicar fundamentalmente en las zonas que quedan descubiertas, como el rostro.

9.   Utiliza una toalla húmeda para limpiar al bebé mientras come. A menudo los bebés se ensucian mientras comen. De hecho, a veces se ensucian más de lo que comen. En estos casos, es conveniente que tengas una toalla a mano para que vayas limpiando su boca, la cara y el cuello. No lo dejes para el final porque la acción de algunos alimentos pueden irritar la piel, sobre todo cuando se trata de zumos de frutas o leche. 

10.  Apuesta por una ropa cómoda y holgada, preferentemente de algodón. La ropa que entra en contacto con la piel del bebé puede irritarla, sobre todo cuando es demasiado ajustada o tiene una tela muy gruesa. Lo ideal es que elijas una ropa holgada, de algodón natural, ya que las piezas sintéticas también pueden afectar la piel.