fractura en niños

Fractura: Síntomas, tratamientos y prevención

Consideraciones generales

Se dice que un hueso se fractura cuando se rompe. Es decir, cuando presenta una discontinuidad en su sustancia ósea.

Se produce porque el hueso sufre un golpe o fuerza cuya intensidad es mayor a la elasticidad del hueso.

Pueden existir diferentes tipos de fracturas:

  • Fractura completa: el hueso se divide totalmente en dos partes diferenciadas
  • Fractura de tallo verde: el hueso se quiebra solamamente por un lado y la fractura no atraviesa toda la extensión. Es caracterísca de los niños por la elasticidad de sus huesos
  • Fractura individual: es una fractura limpia del hueso. Se divide solamente en dos partes
  • Fractura conmuta: el hueso se parte en varios trozos o se astilla
  • Fractura en arco: el hueso se dobla pero no se parte
  • Fractura expuesta: el hueso atraviesa la piel

Por otro lado, la rotura puede ser:

  • Cerrada: el hueso roto no atraviesa la piel.
  • Abierta: la parte dañada sí atraviesa la piel, incluso a veces se puede ver el hueso. El peligro radica en que a través de la herida el cuerpo está en contacto con microorganismo del exterior.

En niños, la fractura más característica es la del tallo verde, en la que la sección del hueso no es completa.

Síntomas

Es muy difícil que que el afectado no se dé cuenta de que se ha roto un hueso, ya que una fractura suele estar acompañada de un profundo dolor y más si es expuesta (el hueso atraviesa la piel).

Las principales señales que indican que sufren una rotura son cinco: dolor, hinchazón  y deformación de la zona lesionada , dificultad para moverla y una sensación de calor, moratones y enrojecimiento de la parte del cuerpo dañada.

En todo caso, siempre se debe consultar con un médico ya que estos síntomas pueden ser similares en, por ejemplo, un esguince muscular.
Produce un gran impacto para el cuerpo entero. Es posible que sientas dolor en una zona del cuerpo que no coincida con la de la rotura.

Algunas personas se sienten mareadas, distraídas y sientan frío e incluso pueden llegar a desmayarse.

Si estás con una persona que sufre una fractura, lo mejor que puedes hacer es no moverla ya que puedes empeorar la lesión. Debes llamar a un médico y asegurarte de que esté lo más cómoda posible hasta que este llegue.

Las señales principales para identificar la lesión como una rotura son el sonido que puede ocasionar la fractura (de un hueso quebrantándose), comprobar si le resulta difícil mover la parte dañada o los movimientos resultan poco naturales y si le duele mucho al tocarse.

En cambio, un esguince ocurre cuando los ligamentos (cuyo cometido es unir los huesos) se han estirado demasiado. También causan hinchazón, hematomas y dolor en la zona afectada.

Tratamiento

Además del examen tradicional del médico y los detalles del accidente existen más métodos para conocer las características de la rotura.
Según la Universidad de Virginia, los procedimientos para identificar de qué tipo de factura se trata pueden ser diversos.

El primero de ellos y el más conocido son los rayos X: ondas de energía electromagnética que producen imágenes de los tejidos internos, los huesos y los órganos que se examinan.

Además, también se pueden obtener imágenes a través de una resonancia magnética. Para ello se utilizan grandes imanes, radiofrecuencias y un ordenador.

Por último encontramos la tomografía axial computarizada (conocida por sus siglas TAC): una combinación de rayos X y tecnología computarizada para obtener imágenes de los cortes transversales del cuerpo (como rebanadas). Da más detalles que unos rayos X tradicionales.

En cuanto al tratamiento, lo más normal es que se inmovilice la extremidad fracturada para facilitar la alineación y la curación del hueso. Se utiliza una férula o un yeso para evitar que se mueva la zona fracturada.

A veces, también son necesarios los medicamentos para suavizar el dolor. Por otro lado, el proceso de rehabilitación puede incluir un tratamiento basado en la apliación de fuerzas de manera controlada para asegurarse de que el hueso se sana siguiendo una alineación correcta.

En algunos casos es necesaria la cirugía para colocar los huesos en una posición adecuada. Se pueden poner varillas o clavos metálicos tanto fuera como dentro del cuerpo.

Prevención

Lo primero de todo es evitar que nuestro hijos se pongan en peligro innecesariamente. Debemos crear un ambiente seguro de juegos en nuestra propia casa. Por ello, evitar que haya ‘trastos’ sueltos en el suelo es importante así como alfombras que les puedan hacer resbalar.

Cuando nuestro hijos son pequeños es muy importante que les vigilemos.

Además, también podemos evitar una rotura fortaleciendo los huesos a través de la alimentación. Los huesos (así como los dientes) están compuestos en un 99 por ciento de calcio. La leche, el yogur y el queso son ricos en este elemento químico, útil tanto para el buen desarrollo de los huesos como para su recuperación.

Además, para que el calcio se deposite en nuestros dientes y huesos es necesatia la Vitamina D, que nuestra piel produce siempre y cuando reciba las dosis necesarias de exposición a la luz solar. Por ello, es recomendable pasar cierto tiempo al aire libre.

Si no es así, existen algunos alimentos que contienen esta vitamina de manera natural como los pescados con mucha grasa (salmón, sardinas y atún) y las yemas de huevo. Además, hay leche enriquecida con esta vitamina así como cereales. Cuando no existe la suficiente cantidad se puede producir una enfermedad llamada raquitismo (que afecta principalmente a los niños).

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