La importancia del deporte para los más pequeños

La importancia del deporte para los más pequeños

Los beneficios del deporte para los más pequeños de la casa son numerosos. En primer lugar, la práctica deportiva les ayuda a sentirse sanos tanto física como mentalmente y a relacionarse con otros niños en igualdad de condiciones. Asimismo, el deporte también provoca que los más pequeños aprendan la importancia de trabajar en equipo y respectar a los demás, así como a ponerse metas y objetivos que cumplir. 

En este sentido, será fundamental inculcar a nuestros hijos el interés por el deporte y la actividad física. Una buena forma de hacerlo es incentivándolos a que se anoten a actividades extraescolares tanto municipales como del propio colegio u optando por realizar ejercicio físico en familia durante los fines de semana. 

Cómo escoger el deporte adecuado

Aunque las posibilidades son numerosas, si lo que se desea es aprovechar la práctica deportiva para pasar tiempo en familia, comprar unas bicicletas para niños de forma cómoda en cualquier tienda online puede ser una buena opción. De esta forma, podremos hacer pequeñas excursiones en bicicleta por nuestro entorno más cercano, sobre todo ahora que se acerca la llegada del tiempo primaveral. Así, potenciaremos los lazos familiares y crearemos espacios en los que propiciar situaciones comunicacionales más fluidas, en las que podamos hablar tanto de nuestro día a día como de las motivaciones y preocupaciones de nuestros hijos.

Si por el contrario lo que buscamos es fomentar la mejora de las habilidades sociales de los más pequeños, lo mejor será optar por deportes de equipo como el fútbol, el baloncesto o el voleibol. De este modo, potenciaremos que nuestros hijos sean, en el futuro, personas sociables capaces de relacionarse con distintos tipos de personas. Igualmente, el hecho de practicar un deporte en equipo ayuda a que los niños venzan su timidez, ayudándoles a generar redes sociales más amplias. 

De la misma manera, si nuestro hijo presenta algún tipo de dolencia física, la selección de un deporte u otro será determinante. Así, por ejemplo, si un niño presenta problemas de espalda, en concreto escoliosis, lo más recomendable es que realice deportes como la natación o el pilates que refuercen su musculatura y reduzcan la aparición de dolor cuando crezcan. 

No obstante, lo más recomendable siempre es darles prácticamente libertad absoluta para que elijan el deporte que más se acomoda a sus propias necesidades y gustos, inhibiéndonos de ejercer una influencia demasiado fuerte en su elección. El hecho de que los niños opten por realizar un deporte que les gusta, les generará mayores niveles de placer y compromiso. 

La importancia de la motivación

Como en cualquier actividad humana, la motivación es un aspecto fundamental para que las cosas que hacemos salgan adecuadamente. Por esta razón, será fundamental que motivemos a nuestros hijos para que practiquen deporte y se comprometan con una actividad durante un período de tiempo como, por ejemplo, puede ser un curso escolar. 

Además, la motivación condicionará toda su práctica deportiva, generando un mayor bienestar y un disfrute superior de la propia actividad. Con todo, no a todos los niños les gusta de primeras el deporte, por lo que los padres deberemos poner nuestro granito de arena a la hora de convencer a nuestros hijos de que el deporte es una parte fundamental de la vida humana, que asegura un buen estado de salud a largo plazo. En este sentido, predicar con el ejemplo será un aspecto relevante para convencer a nuestros hijos de la importancia del deporte. 

Cuál es la mejor edad para empezar a hacer deporte

En realidad, no hay una edad mínima para comenzar a hacer deporte. Sin embargo, sí existen actividades físicas más recomendables en función de la edad de los niños. En este sentido, para iniciarse en el deporte, la natación puede ser una buena alternativa. De hecho, hoy en día, existen un gran número de piscinas que ofertan la posibilidad de realizar un curso en el que los padres acompañan a los niños en el agua, mientras éstos son todavía muy pequeños. Se considera que a partir de los seis meses de vida, los bebés pueden acceder a una piscina pública sin ningún tipo de problema. 

En cuanto a los deportes de equipo, los expertos aseguran que la mejor edad para comenzar a practicarlos es a los siete años, ya que hasta este momento se cree que los niños no están de todo capacitados para resolver situaciones motoras. Por este motivo, previamente, es recomendable optar por actividades que potencien el desarrollo de sus habilidades psicomotoras.

Una práctica deportiva con valores

En muchas ocasiones, vinculamos el deporte con la competitividad, con la exigencia personal y familiar. No obstante, la práctica deportiva debería ser todo lo contrario: un espacio donde los niños pudiesen disfrutar sin presiones y con tranquilidad de la actividad física. Además, es importante destacar que el deporte puede ser un buen vehículo para articular la transmisión de valores positivos entre los niños. De este modo, el compromiso, el esfuerzo, la perseverancia, la humildad y el respecto son algunos de los valores que nuestros hijos podrán llegar a comprender e interiorizar gracias al deporte.

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