sobreproteger a nuestros hijos

Por qué no debemos sobreproteger a nuestros hijos?

Dar más independencia a nuestro hijo/a es vital para un buen desarrollo.

 Cuando nos convertimos en padres algo dentro de nosotros cambia, en sentido literal y metafórico. En diferentes estudios se ha comprobado que tanto las madres como los padres sufren cambios hormonales que les ayudan a cuidar mejor de sus bebés, incluso en su cerebro ocurren transformaciones que les permiten mantenerse más atentos a las necesidades de sus hijos y satisfacerlas.

Por eso, es normal que los padres protejan a sus pequeños, se trata de un comportamiento instintivo. Sin embargo, entre la protección y la sobreprotección hay una línea muy sutil que es muy fácil traspasar y que puede terminar causándole mucho daño a los niños.

¿Qué es la sobreprotección?

Proteger a tu hijo de un peligro concreto es un acto instintivo y positivo que no tiene nada que ver con la sobreprotección. De hecho, proteger a los niños es fundamental porque así se sienten seguros y exploran el mundo con mayor confianza.

Sin embargo, la situación cambia cuando los padres tienen demasiados miedos y esa protección es constante, de manera que les impiden a sus hijos cometer sus propios errores y desarrollar sus habilidades para la vida. Cuando los padres se convierten en guardianes permanentes de sus hijos y ven peligros donde no los hay, caen en la sobreprotección.

Qué es la sobreprotección

Consecuencias de sobreproteger a los niños

 Dependencia excesiva de los padres, incluso para tomar pequeñas decisiones de la vida cotidiana. El problema es que los pequeños sobreprotegidos no confían en su instinto, destrezas y conocimientos, simplemente porque no les han permitido desarrollarlos y ponerlos a prueba.

Timidez extrema, lo cual les generará problemas cuando comiencen el cole ya que tendrán dificultades para hacer amigos. Esto los convierte en víctimas fáciles del acoso escolar pues se ha comprobado que los niños que se aíslan son más propensos a sufrir bullying.

Profunda inseguridad personal y tendencia al pesimismo, lo cual se debe a la visión negativa del mundo que les han transmitido los padres, haciéndoles ver que se trata de un sitio hostil y peligroso. También suelen tener sentimientos de inutilidad pues piensan que no son buenos en nada.

Dificultades para asumir la responsabilidad por sus actos, debido a que sus padres suelen asumirla en su lugar, por lo que los niños no tienen la oportunidad de madurar y aprender que sus palabras, actitudes y comportamientos tienen consecuencias. Esto puede hacer que los niños sobreprotegidos terminen convirtiéndose en pequeños tiranos que jamás superan la fase del egocentrismo.

Falta de experiencias, lo cual no solo les arrebata a estos niños gran parte de su infancia, sino que también les impide desarrollar las habilidades físicas, psicológicas y sociales que necesitan para enfrentarse a la vida.

¿Cómo encontrar el equilibrio entre la protección y la independencia?

Dale cada vez más libertad, según su nivel de desarrollo. Aunque a inicio da un poco de miedo, si realmente quieres preparar a tu hijo para la vida y evitarle dificultades, será mejor que se vaya enfrentando a los problemas paulatinamente, según su edad. Esto significa que cuando quiera probar algo por sí solo, siempre que no sea peligroso, debes dejar que lo intente.

No soluciones los problemas en su lugar. Recuerda que para aprender es necesario cometer errores, por lo que es importante que tu hijo aprenda a solucionar las dificultades por sí mismo. Debes encontrar un equilibrio entre el nivel de ayuda que necesita para que no se frustre demasiado y la independencia imprescindible para que desarrolle sus propios recursos de afrontamiento.

No le transmitas tus miedos. Muchas veces, sin darse cuenta, los padres les transmiten sus temores a sus hijos. Eso hará que tu pequeño sea más propenso a desarrollar miedos y fobias. Por eso, debes asegurarte de transmitirle la idea de que el mundo es un lugar seguro que puede descubrir, siempre y cuando use el sentido común, algo que irá desarrollando con el tiempo.

Tenemos que aprender a que nuestro hijo/a cometa errores, que se caigan y se levanten solos, eso les ayudara a ser una persona más equilibrada en su madurez.

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