enfado en el niño de 5 años

El mal humor del niño de 5 años

El enfado en el niño de 5 años

A los 5 años los niños ya no son bebés, son bastante independientes, suelen hacer sus tareas cotidianas ellos solos y se comportan ante los demás como lo que creen que son: niños “grandes”.

Evidentemente, si un adulto les lleva la contraria se sentirán muy frustrados porque no podrán tomar sus propias decisiones y con seguridad terminarán con un humor insoportable, lo cual puede llegar a ser aún peor que las rabietas que tenían cuando eran bebés.

A esta edad, mientras más le nieguen algo, más se empecinará el niño en hacerlo pues de esta forma intenta reafirmar su identidad y autonomía. Además, quizá suela mostrarse bastante reacio a entender razones y acatar reglas, porque considera que los padres no tienen derecho a imponerle determinados comportamientos.

Sin embargo, el principal problema no es la respuesta malhumorada, sino que esta normalmente dura un buen rato. 

A los 5 años un pequeño puede permanecer enfadado durante horas, lo cual saca de quicio incluso a los padres más pacientes. Cuando estos enfados se repiten, tenemos la sensación de que la felicidad del niño ha desaparecido para siempre.

¿Qué hacer para mejorar el mal humor del niño?

Para los padres, aprender a lidiar con el mal humor del niño es fundamental.

En primer lugar, porque deben potenciar una respuesta más positiva que le facilite sus relaciones sociales y le permita disfrutar su niñez de forma más plena. En segundo lugar, porque a esta edad se está formando el carácter y la personalidad del pequeño, por lo que mantener este tipo de actitudes no facilitará un desarrollo equilibrado.

undo lugar, porque a esta edad se está formando el carácter y la personalidad del pequeño, por lo que mantener este tipo de actitudes no facilitará un desarrollo equilibrado.

Entonces, ¿cómo lidiar con su mal humor?

  • Dale un buen ejemplo. 
  • Si el pequeño percibe comportamientos agresivos u hostiles en casa, posiblemente repetirá esas mismas conductas. Al contrario, si vive en un ambiente donde reina la armonía y la tranquilidad, es probable que se enfade con menos frecuencia y que este estado sea menos intenso.
  • Cuando no entienda razones, dale un tiempo para que se calme y reflexione acerca de su comportamiento. De nada servirá que le repitas una y mil veces los mismos motivos, considera que cuando el niño se enfada entra en un estado de embotamiento cognitivo, lo cual significa que no está en la mejor disposición de escucharte y adoptar una postura razonable. Espera un poco y cuando esté más tranquilo, conversa con él.
  • Refuerza el buen comportamiento, en vez de recriminar sus actitudes negativas.Recuerda que la mayoría de las veces el refuerzo positivo es mucho más efectivo que el castigo. No obstante, prestarle más atención a sus comportamientos positivos no significa que le restes importancia al momento en que está de mal humor o que lo pases por alto. Simplemente debes felicitarlo cuando logra controlar su enfado.
  • Enséñale a ver el lado positivo de las cosas. La mayoría de las veces el niño se molesta porque ha percibido una situación como negativa. Por eso, enseñarle que las cosas no son totalmente malas o buenas es una excelente estrategia para lograr que su enfado desaparezca. Por ejemplo, si se ha peleado con un amigo porque este no quiso prestarle un juguete puedes decirle: “Es cierto que no quiso prestarte su pelota hoy, pero ¿cuántas veces no te ha prestado sus otros juguetes?”.
  • Muéstrale que cada problema puede tener varias soluciones. A esta edad, cualquier problema puede adquirir proporciones catastróficas, por lo que ha llegado el momento de que le enseñes que las dificultades tienen diferentes soluciones. Por ejemplo, si se le ha roto el brazo a la muñeca, podéis intentar volver a ponérselo, de lo contrario podrá seguir jugando con la muñeca aunque no tenga su bracito. Si no puede ir al parque porque está lloviendo, puede ir a casa de un amigo a jugar o ir al cine con algún adulto.
  • Conversa con el niño sobre su mal humor. Intenta siempre buscar la causa de lo que le sucede y explícale que el enfado no es una reacción sana para nadie, ni para él ni para quienes le rodean.

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