sarampión alemán

La rubéola – Sarampión alemán

Consideraciones generales

La rubéola es una infección contagiosa causada por un virus que se propaga por el aire a través de secreciones de las vías nasales y de la faringe. También es conocida como rubeola o sarampión alemán.

Como característica principal presenta una erupción rojiza en la piel. De hecho, es fácilmente confundible con el sarampión o la escarlatina. Por esta razón, para obtener un diagnóstico claro se deben tomar muestras de secreciones de la faringe o de sangre, para poder confirmar la enfermedad a través de estudios de laboratorio.

Una persona puede transmitir la enfermedad desde siete días antes de la aparición de la erupción hasta uno o dos semanas después de su desaparición. En los niños y en los adultos, la rubéola generalmente es leve e incluso puede pasar inadvertida.

Tiene una evolución generalmente benigna cuyos efectos más graves se pueden producir en el feto si la infección ocurre durante el primero trimestre del embarazo. Si esto sucede, existe entre un 80% y un 90% de probabilidad de que el feto nazca con una malformación congénita, que puede hacerse evidente al momento de nacer o al cabo de dos o más años. También puede producirse aborto espontáneo o muerte intrauterina.

Síntomas

Los niños por lo general presentan pocos síntomas, mientras que los adultos pueden experimentar fiebre, dolor de cabeza, malestar general y secreción nasal

Aproximadamente al quinto día de iniciarse los síntomas, aparecen pequeñas y finas manchas rosadas difusas que pueden confundirse con sarampión o escarlatina. Se inician en la cara y, después de un día, se extienden por todo el cuerpo, manteniéndose durante alrededor de tres días.

El signo más característico de la enfermedad se presenta antes de la erupción. Aparecen unos ganglios hinchados detrás de las orejas y en la zona del cuello. En mujeres adultas se produce a menudo dolor o inflamación de articulaciones.

Aun así, cabe tener en cuenta que cerca de la mitad de las personas infectadas no presentan síntomas clínicos.

Tratamiento

No existe un tratamiento específico para la rubéola. La actuación de los especialistas durante la enfermedad suele centrarse en el control de los síntomas y va dirigida a mitigar la fiebre y el malestar general, como si se tratara de un proceso gripal, mientras el organismo supera la infección por sí mismo.

Se recomienda reposo y el aislamiento del paciente para evitar nuevos contagios. Hay que acudir al pediatra si el niño con rubéola respira con dificultad o la tos dura más de cuatro o cinco días.

En caso de infecciones bacterianas, como otitis o neumonía, el médico podría recetar antibióticos.

Prevención

La vacuna triple vírica, que protege frente a la rubéola, el sarampión y las paperas, es eficaz en casi la totalidad de las personas a las que se les inyecta. Se administra en dos dosis: la primera entre los 12 y 15 meses y la segunda entre los tres y los seis años.

En cualquier caso, también se recomienda la vacunación en personas adultas que no recibieron la inmunización durante la infancia, excepto a mujeres embarazadas o que pudiesen estarlo.

Además, después de haber superado una infección de rubéola, se goza de inmunidad a la enfermedad durante toda la vida.

Dejar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *