retraso en el desarrollo psicomotor

Niños con retraso en el desarrollo psicomotor: ¿Cuáles son los signos?

Retraso psicomotor: causas, diagnóstico y tratamiento

Uno de los motivos de consulta más frecuentes en Pediatría es la sospecha de un retraso en el desarrollo psicomotor. Se trata de un problema que implica que los logros o hitos del desarrollo que el niño debe alcanzar a cierta edad, no están apareciendo o se desarrollan de forma anómala o demasiado tardía.

¿Qué son los hitos del desarrollo?

Cada niño sigue su propio ritmo de desarrollo. Aún así, existen determinados hitos que son comunes a la mayoría de los pequeños, se trata de determinados comportamientos, aprendizajes y habilidades que se adquieren dentro de cierto periodo de tiempo.

A lo largo de la infancia existen diferentes hitos del desarrollo. Por ejemplo, durante el primer año de vida debe aparecer la sonrisa social como respuesta a la interacción con los padres, el bebé debe ser capaz de sostener la cabeza y, más tarde, debe sentarse de forma estable y gatear.

Para cada uno de estos logros existe un rango de tiempo prudencial. Por ejemplo, la mayoría de los bebés aprenden a caminar al cumplir un año, pero algunos lo logran con 10 meses. Otros tardan un poco más y no aprenden a andar hasta los 18 meses.

Es algo completamente normal y no significa que exista un problema sino tan solo que tienen un desarrollo madurativo más lento.

¿Cómo saber si un niño padece un retraso del desarrollo psicomotor?

El retraso psicomotor se suele diagnosticar antes de los tres años ya que a medida que el niño crece, se puede perfilar un diagnóstico más preciso, como puede ser la discapacidad intelectual. En algunos casos, el retraso está circunscrito a un área específica del desarrollo, como puede ser el lenguaje o las habilidades sociales, pero otras veces se trata de un retraso psicomotor global que afecta tanto las habilidades motrices como la capacidad para jugar, comunicarse y resolver problemas.

Los padres se dan cuenta porque el niño no sigue los patrones evolutivos, tarda demasiado en caminar, decir su primera palabra o no le interesan los mismos juegos que a los niños de su edad. En ese caso, es necesario consultar a un especialista, que realizará un examen psicomotor exhaustivo a través del cual valorará las diferentes destrezas que el niño ya debía haber desarrollado.

Este examen normalmente se enfoca en el grado de desarrollo alcanzado en las siguientes áreas:

–        Control motor grueso. Se refiere al uso de los músculos para realizar acciones como sentarse, caminar, correr o mantener el equilibrio.

–        Motricidad fina. Se trata del uso de las manos y los dedos para poder realizar tareas como sostener objetos pequeños, comer o vestirse.

–        Cognitiva. Se exploran las habilidades lógicas, la capacidad de aprendizaje, la memoria, el nivel de atención y la capacidad para solucionar problemas.

–        Lenguaje. Implica el uso de los gestos y las palabras para transmitir un mensaje o comprender los mensajes de los demás.

–        Social. Se analiza el grado de interacción del niño con las personas de su entorno, cómo coopera para realizar actividades y en qué medida responde a los sentimientos de los demás.

¿Cuáles son las causas del retraso en el desarrollo psicomotor?

Lo más usual es que este problema se deba a complicaciones durante el embarazo o el parto. De hecho, se estima que más del 50% de los casos se deben a encefalopatías prenatales. Por ejemplo, el bebé puede sufrir hipoxia (ausencia de oxígeno en el cerebro), una hemorragia cerebral o contraer la toxoplasmosis o la rubéola congénita. También puede deberse al síndrome de alcoholismo fetal, debido a que el alcohol que consume la mujer embarazada atraviesa fácilmente la placenta y llega hasta el feto.

En otros casos, la causa se halla en los genes. Por ejemplo, un número anormal de cromosomas puede dar lugar a problemas como la trisonomía 13, trisonomía 18, trisonomía 21, síndrome de X frágil y síndrome de Prader-Willi.

También existen algunos problemas que pueden aparecer durante los primeros meses de vida del bebé y dan lugar a un retraso en el desarrollo psicomotor. Tal es el caso de infecciones como la meningitis y la encefalitis, la infección por VIH o virus del herpes simple y el citomegalovirus. Por supuesto, un traumatismo también puede provocar un retraso en el desarrollo psicomotor.

En otros casos, la causa se encuentra en el medio ambiente, sobre todo si el bebé ha estado expuesto a sustancias tóxicas como el plomo o el metil mercurio.

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