¿Cómo enfrentar el bullying pre-escolar?

¿Cómo enfrentar el bullying pre-escolar?

Luchar contra el bullying pre-escolar

El bullying, también conocido como acoso escolar, es una práctica antigua pero que ha ganado fuerza en nuestros días y que no se limita solo a los adolescentes.

De hecho, según apunta la UNICEF, cerca del 10% de los niños de Italia, Suecia y España afirman haber sido víctimas del acoso en algún momento durante su etapa pre-escolar. Sin embargo, se estima que esta cifra puede ser mucho mayor.

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En esencia, el bullyinges una conducta sostenida de hostigamiento físico y psicológico de un niño hacia otro y sin ninguna razón aparente. Detrás del acoso escolar a menudo se esconde un niño que a su vez ha sido víctima de la violencia, o que disfruta maltratando a los demás.

Por lo general, el bullying físico es más común en las primeras edades, es decir, cuando los niños son más pequeños, y se manifiesta a través de los golpes, el maltrato a las pertenencias o el robo de objetos.

A medida que los niños crecen el bullyingde carácter verbal y social es más frecuente, entonces predomina la burla, la exclusión del grupo o de algunas actividades y la denigración de la imagen a través de la palabra.

Cinco señales del acoso escolar

En muchas ocasiones pasa desapercibido pues el niño puede sentir vergüenza de confesarlo o está siendo amenazado.

Otras veces, cuando se descubre, se le resta importancia al problema pensando que se trata de “cosas de niños”.

Sin embargo, cada vez más especialistas indican que el acoso escolar es una bomba de tiempo dispuesta a estallar en cualquier momento. Y es los niños que han sufrido un acoso sostenido son más proclives a sufrir problemas psicológicos en el futuro o a convertirse a su vez, en acosadores.

Por eso, es muy importante que te mantengas alerta a todas las señales que puedan indicar la presencia de acoso pre-escolar. Algunas de ellas son:

  • El niño se niega a ir al jardín de la infancia o a la escuela cuando antes le encantaba o no oponía resistencia.
  • Evita a otro niño que antes era su amigo.
  • A menudo tiene las pertenencias rotas o confiesa que le han robado los materiales escolares.
  • Se aísla y se muestra más retraído que de costumbre. También puede hacer alusión a que nadie le quiere o a que no sabe defenderse.
  • Llega a casa con heridas o golpes pero dice que no recuerda cómo se los ha hecho o inventa una historia poco creíble.

¿Qué hacer si sospechas que tu hijo puede ser víctima del bullying?

  1. Habla con tu hijo sobre lo que está sucediendo. Esta es la única manera de conocer si realmente le está pasando algo o es tan solo una falsa alarma. Es importante que no le presiones y, sobre todo, que no emitas ningún juicio de valor. Dale confianza, no olvides que es probable que sienta vergüenza.
  2. No minimices el problema. Algunos padres piensan que el acoso escolar es algo pasajero y sin mayor trascendencia, que es mejor dejar que los niños resuelvan el problema por sí solos porque así se hacen más fuertes. Sin embargo, el bullyingno es una simple pelea y sus consecuencias pueden ser graves si no se le pone coto a tiempo. Por tanto, observa al niño y, si consideras que es necesario, no dudes en pedir la ayuda de un psicólogo.
  3. Ayúdalo a hacer amigos. Cuando los niños tienen amigos es más difícil que sean víctimas del acoso escolar. De hecho, los niños solitarios son las víctimas preferidas de los acosadores porque saben que no tendrán una red que los respalde ante la agresión. Obviamente, no se trata de obligarlo pero si de que estimules sus habilidades sociales y le des oportunidades para que las desarrolle.
  4. Enséñale estrategias asertivas para enfrentar el acoso. Normalmente los acosadores eligen a los niños más débiles e inseguros por lo que es importante que le enseñes a hacerle frente a esta situación pero sin recurrir a la violencia. Por ejemplo, puedes explicarle que no debe darse por aludido ante las burlas y que si el acosador le agrede, debe comentárselo inmediatamente a la maestra o el cuidador.
  5. Si el problema persiste, habla con las instancias pertinentes. Si el problema no se soluciona en unos días, conversa con el cuidador/maestro y el director del centro. Por ley, estos están en la obligación de tomar medidas disciplinarias y cerciorarse de que este tipo de situación no se repita.

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