La dieta del bebé de 16 meses

Dieta sin lactosa ni gluten en niños sanos: Sus riesgos para la salud

La dieta con lactosa y gluten es segura para los niños sanos

En los últimos años las dietas libres de gluten y lactosa han ganado terreno en los hogares españoles. De hecho, se estima que desde 2016 la industria de alimentos sin gluten ha crecido un 176%, aunque lo más interesante es que esta cifra no se corresponde con el incremento de celíacos.

Lo que sucede es que cada vez más padres están eligiendo para sus hijos sanos una dieta libre de gluten y lactosa para prevenir los problemas de intolerancia a la lactosa y el gluten. Sin embargo, lo que parece ser una decisión inteligente, en realidad podría provocarles algunos problemas a los niños, o al menos eso afirma un estudio reciente publicado en la The Journal of Pediatrics.

¿Qué consecuencias tiene para los niños sanos llevar una dieta libre de lactosa y gluten?

Si bien es cierto que los niños pueden prescindir del gluten y la lactosa, ambos compuestos no son perjudiciales para la salud infantil, al menos cuando son bien tolerados. La lactosa es un tipo de azúcar que se encuentra en la leche y que aporta energía al organismo. El gluten es un tipo de proteína presente en las harinas de cereales que contribuye a prevenir el estreñimiento, así como a mantener bajo control el peso corporal.

Cuando el organismo no es capaz de producir la lactasa, la enzima encargada de descomponer la lactosa para facilitar su absorción, o no puede procesar el gluten debido a una alteración autoinmune, una dieta libre de estos compuestos puede ser muy beneficiosa ya que ayuda a prevenir los síntomas de la intolerancia a la lactosa y la enfermedad celíaca. Sin embargo, cuando el organismo tolera bien ambos compuestos, una dieta libre de lactosa o de gluten podría desencadenar una intolerancia a la lactosa y dificultar el diagnóstico de una celiaquía.

En este sentido, investigadores de la Universidad de Columbia han descubierto que una dieta sin gluten puede dificultar el diagnóstico real de la enfermedad celíaca ya que al eliminar el gluten se modifican los marcadores serológicos del niño, específicamente los anticuerpos antigliadina IgA (AAG), antiendomisio IgA (AAE) y antitransglutaminasa tisular IgA (ATGt-IgA), lo cual puede generar falsos negativos.

Además, una dieta libre de gluten también podría incrementar el consumo de grasas y calorías en los niños, y por ende, aumentar el riesgo de obesidad. Lo que sucede es que el gluten, aunque no tiene propiedades nutritivas, ralentiza la absorción de la glucosa proveniente de los carbohidratos. Ello explica por qué los alimentos sin gluten suelen tener un mayor índice glucémico en comparación con los productos que lo contienen.

Por otra parte, se ha demostrado que excluir la lactosa de la dieta infantil provoca que el organismo empiece a producir cada vez menos lactasa, de manera que paulatinamente va aumentando su intolerancia a la lactosa. De hecho, cuando los niños sanos que llevan una dieta sin lactosa consumen un alimento que contiene este tipo de azúcar, presentan los mismos síntomas que los pequeños intolerantes a la lactosa, aunque nunca antes habían manifestado signos de padecer la enfermedad.

La dieta con lactosa y gluten es segura para los niños sanos

Los nutricionistas recomiendan que, si no es necesario, los niños sigan consumiendo alimentos con lactosa y gluten en su dieta cotidiana.

No hay estudios que demuestren que eliminar estos compuestos de la dieta reduce el riesgo de padecer celiaquía o intolerancia a la lactosa, en cambio se ha demostrado que su restricción puede provocar alteraciones en el organismo. La solución para los padres preocupados por el tema puede ser reducir el consumo de alimentos ricos en lactosa y gluten, pero no eliminarlos por completo de la dieta infantil.

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