Poliomielitis la polio

Poliomielitis

La poliomielitis, conocida popularmente como la polio, es una dolencia muy grave causada por la infección con el poliovirus. Puedo producir una parálisis aguda y desembocar en discapacidades físicas permanentes e incluso la muerte.

El virus entra a través de la boca y la nariz, se multiplica en la garganta y en el tracto intestinal para luego ser absorbido y diseminarse a través de la sangre y el sistema linfático. Los síntomas tardan en aparecer entre 5 y 35 días.

Prácticamente ha desaparecido en toda Europa, pero todavía es una enfermedad muy presente en países en vías de desarrollo. Antes de que existiera la vacuna en España, cada año se daban miles de casos. Estas epidemias dejaban muchísimas víctimas, niños en su mayoría.

En España no hay casos de esta dolencia desde 1989. Más del 90 por ciento de la población está vacunada contra este virus en y sólo existe riesgo si una persona no inoculada viaja a una zona donde habitualmente se dan casos.

Síntomas

Hay dos tipos de infecciones: la subclínica, cuando la enfermedad aún se encuentra en una etapa de desarrollo y no presenta síntomas específicos, y la infección clínica, que puede ser no paralítica o paralítica.

Aproximadamente el 95% de las infecciones son subclínicas, cuyos síntomas son:

  • Malestar general
  • Dolor de cabeza
  • Garganta enrojecida
  • Fiebre leve
  • Dolor de garganta
  • Vómitos

Los afectados pueden no presentar síntomas o que estos sólo duren 72 horas o menos.

La poliomielitis clínica afecta al sistema nervioso central, compuesto por el cerebro y la médula espinal, y se divide en las formas no paralítica y paralítica. Se puede presentar después de la recuperación de una infección subclínica.

Infección clínica no paralítica:

  • Dolor de espalda o lumbago
  • Diarrea y vómitos
  • Cansancio excesivo
  • Dolor de cabeza y piernas, especialmente en los músculos de la pantorrilla
  • Irritabilidad
  • Fiebre moderada
  • Rigidez muscular
  • Sensibilidad muscular y espasmos en cualquier área del cuerpo
  • Dolor y rigidez en el cuello, espalda, brazos, piernas y abdomen
  • Erupción en la piel acompañada de dolor

Los síntomas generalmente duran de 1 a 2 semanas.

Infección clínica paralítica:

  • Fiebre de cinco a siete días antes que el resto de los síntomas
  • Sensación de tener el abdomen lleno y apretado
  • Dificultad para respirar, tragar y para comenzar a orinar
  • Estreñimiento
  • Babeo
  • Dolor de cabeza y muscular
  • Irritabilidad
  • Espasmos o contracciones musculares, particularmente en la pantorrilla, el cuello o la espalda
  • Debilidad muscular sólo en un lado del cuerpo, dependiendo de la parte en que la médula espinal esté afectada y que empeora a parálisis
  • Sensibilidad al tacto; un toque leve puede ser doloroso
  • Rigidez de nuca y espalda

Tratamiento

No existe, una vez que la enfermedad se ha declarado, un tratamiento que la cure. Su objetivo es controlar los síntomas mientras la infección sigue su curso.

El tratamiento depende de la gravedad de los síntomas, y esto abarca:

  • Antibióticos para las infecciones urinarias
  • Medicamentos para la retención urinaria
  • Calor húmedo mediante paños calientes y toallas calientes para reducir el dolor y los espasmos musculares
  • Analgésicos para reducir el dolor de cabeza, el dolor muscular y los espasmos. En general, no se suministran narcóticos porque aumentan el riesgo de dificultad respiratoria
  • Fisioterapia, dispositivos o zapatos correctivos, o cirugía ortopédica para ayudar a recuperar la fuerza y funcionalidad muscular

Prevención

Se trata de un virus que se transmite a través de los excrementos, la saliva o aguas contaminadas. Por ello, es muy importante el lavado de las manos antes de comer y después de ir al servicio.

La vacuna previene de manera efectiva la poliomielitis en la mayoría de las personas. Existen dos maneras de inmunizar contra esta enfermedad. En una de ellas el preparado se ingiere, como un medicamento, y la otra, conocida como VPI, se administra mediante una inyección.

La primera de ellas, a pesar de ser la recomendada por la Organización Mundial de la Salud, puede provocar efectos secundarios. Esto se debe a que contiene virus vivos, aunque atenuados, por lo que puede desarrollar la enfermedad, sobre todo si quien recibe la dosis tiene un sistema de defensas debilitado.

Por ello, desde 2004, en España se vacuna contra la polio solamente con VPI, con dosis inyectables.

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