El asma en los niños

El asma en los niños

El asma es una enfermedad inflamatoria crónica de las vías respiratorias, provocada por una obstrucción de los bronquios que impide el paso de aire desde la nariz y la boca, a los pulmones.

Cualquier persona puede padecerla, sin embargo se evidencia que la población infantil es la más afectada, y los niños en mayor grado que las niñas.

Los síntomas habituales de las crisis asmáticas son: Tos seca (sin mucosidad), ahogo, dificultad para respirar, dolor o presión en el pecho, pitidos o silbidos en el tórax, falta de aliento, no dormir bien, nerviosismo y presencia de flemas. Otros síntomas asociados son la fiebre alta, la sinusitis y la aparición de erupciones.

Generalmente el asma es una reacción del organismo ante estímulos externos desencadenados por la exposición pasiva al humo del tabaco, en especial cuando la madre es fumadora, y a sustancias alérgicas como el polen o los ácaros de polvo. También tienen incidencia los esfuerzos físicos excesivos como la práctica de algún deporte.

El asma puede tratarse con medicamentos que ayudan a que las vías respiratorias estén despejadas. El mercado ofrece dos tipos: los de control, que son los que se toman todos los días y que vienen en pastillas, polvos o inhaladores; y los de alivio rápido, que son los que se utilizan ante una crisis asmática y que se suministran con un inhalador.

La crisis asmática en cifras

Más del 75% de los niños han faltado a la guardería o al colegio en alguna ocasión durante el último año a consecuencia de su asma.

Uno de cada cuatro niños asmáticos necesita entre 4 y 8 visitas médicas al año no programadas, lo que demuestra que su asma no está bien controlada.

El asma es la causa habitual de la pérdida de sueño de los niños por eso los padres ven afectada su vida laboral ya que en más de la mitad de los casos, las ausencias laborales se deben a las enfermedades de los hijos.

La realidad diaria

El hecho de que un niño padezca asma impide una adecuada vida social. El Estudio SANE revela que uno de cada cuatro padres considera que sus hijos pueden llegar a tener algún tipo de limitación para el desarrollo de juegos u otro tipo de actividades que conlleven la necesidad de realizar un ejercicio físico.

No obstante, los hábitos de los padres también pueden tener consecuencias negativas sobre la salud de los niños asmáticos. Tanto es así que el 45% de los padres encuestados confiesan serfumadores.

La Dra. Pilar González Serrano, del Hospital Gregorio Marañón de Madrid, opina que “el Estudio SANE nos demuestra que, aunque en nuestras consultas evaluemos las variables clínicas del niño y creamos que está bajo, cuando analizamos los aspectos relacionados con su calidad de vida y la de su familia nos damos cuenta de que el control no es tal”.

“En definitiva, el estudio SANE nos enseña que para controlar el asma de los niños es necesario valorar no sólo los aspectos clínicos, sino también la repercusión de la enfermedad sobre la vida familiar y social”.

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