mi bebe tiene sueño pero no se duerme

5 razones por las que tu bebé no logra conciliar el sueño

¿Por qué se inquietan los bebés en la noche?

“Dormir como un bebé” es una frase que usamos a menudo para indicar un sueño largo, reparador y libre de preocupaciones. Sin embargo, lo cierto es que los problemas del sueño en la infancia no son tan raros como cabría pensar.

Las estadísticas indican que el 30% de los niños menores de cinco años tienen problemas o alteraciones del sueño propiamente dichas. De hecho, algunos bebés, en vez de caer rendidos en los brazos de Morfeo cuando llega la noche, se muestran intranquilos, irritables e inquietos. ¿Por qué?

¿Por qué se inquietan los bebés en la noche?

  1. Está cansado. Cuando el bebé está muy cansado se irrita con facilidad y, en vez de dormirse, ese nivel de excitación le impide conciliar el sueño. Lo que sucede es que al irritarse, el nivel de adrenalina se dispara y desciende el triptófano, un aminoácido esencial que favorece el descanso y el sueño. En este punto, se desencadena un círculo vicioso: mientras más cansado está el bebé, más se irrita y menos puede descansar. Para evitar que esto ocurra, el pequeño debe dormir a lo largo del día cada dos o dos horas y media, de manera que al llegar la noche pueda dormir bien y descansar tranquilamente.
     
  2. Está hipersensible. Un bebé suele ser muy sensible a los estímulos del entorno, sobre todo durante las primeras semanas de vida. El cambio que supone abandonar la tranquilidad dentro del vientre materno para pasar a la vida fuera del útero, llena de ruidos, movimientos y luces, puede resultar un poco difícil. Por eso, es normal que al llegar la noche algunos bebés se muestren inquietos e irritables ya que se han alterado por la constante actividad a la que han estado expuestos a lo largo de la jornada. No obstante, si cuando comienza a oscurecer los padres se aseguran de que los estímulos disminuyan y mantienen al bebé en una habitación sin ruidos y con una luz tenue, este se relajará y no tardará en conciliar el sueño.
     
  3. Tiene hambre. El bebé necesita alimentarse con frecuencia, aproximadamente cada dos o tres horas, sobre todo si aún está en el periodo de lactancia. Lo que sucede es que su estómago es muy pequeño y no tiene mucha capacidad para almacenar la leche, de manera que suele sentir hambre a menudo. Evidentemente, si el bebé tiene el estómago vacío no logrará conciliar el sueño y es probable que se muestre inquieto e irritable, lo cual acentuará aún más sus problemas para dormir. Si esta es la causa de su intranquilidad, una vez que haya comido, se dormirá rápidamente.
     
  4. Siente demasiado calor o mucho frío. Durante las primeras semanas de vida el organismo del bebé no está completamente preparado para regular su temperatura corporal en función de las condiciones ambientales. Ello explica por qué es más sensible al calor y al frío. Sin embargo, si el bebé tiene calor o frío, no solo estará incómodo sino que también puede mostrarse inquieto y le resultará más difícil conciliar el sueño. La buena noticia es que basta abrigarlo o, al contrario, ponerle una ropa más fresca, para que pueda dormir plácidamente.
     
  5. Tiene cólicos o flatulencias. Los cólicos o flatulencias suelen aparecer después de que el bebé se ha alimentado, sobre todo si ha tragado demasiado aire mientras lactaba. Obviamente, esos gases suelen ser muy molestos y pueden hacer que el pequeño se muestre inquieto, irritable e incómodo al llegar la noche. De hecho, cuando el pequeño tiene cólicos suele llorar inconsolablemente y la única forma de calmarlo es cogerlo en brazos de forma vertical mientras se le dan palmaditas suaves en la espalda para ayudarle a expulsar los gases.

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